Arriésgate:
Siente la llamada del Espíritu a salir de la “propia tierra”.
Asume el riesgo de dejarse cuestionar por los otros y de ver la realidad con sus ojos.
Conoce la realidad del otro:
Entra en contacto directo con las personas y las poblaciones que viven en situación de necesidad y de marginación.
Sal a su encuentro:
Ofrece tu tiempo, tu trabajo, tu ayuda solidaria para restablecer relaciones de igualdad y de justicia, tantas veces rotas en nuestro mundo.
Dar y recibir:
El voluntariado es una especial experiencia de encuentro con los otros, en la que ambas partes comparten lo que son y lo que tienen. Y cada uno siente que recibe más de lo que ofrece.
Una experiencia inolvidable:
Hace poco que he vuelto de Camerún
He pasado allí dos meses, colaborando como voluntaria en la misión de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, y aún estoy intentando poner en orden todo lo que he vivido. Lo que sí sé, a ciencia cierta, es que ha sido una experiencia que no voy a olvidar nunca.
Gracias a este viaje he podido entrar en contacto con una cultura muy diferente de la mía a todos los niveles: olores, colores, alimentos, formas de pensar… Además, he conocido personas excepcionales y lugares preciosos.
Es cierto que he pasado malos momentos, sobre todo porque la pobreza y la miseria que se ven en muchos de los lugares conocidos son algo para lo que nunca se está preparado. Me llama la atención que las noticias no emitan cada día imágenes como las que yo he visto en Camerún.
Pero, sin lugar a dudas, este viaje me ha enseñando muchas cosas: a ver más allá de lo que constituye mi mundo; a abrir los ojos y la mente para conocer una realidad diferente; y a entender la mía desde otro punto de vista.
Por todo ello, creo que han merecido la pena los dos meses de estancia en Camerún y estoy deseando repetir.
Alcestes
Para mayor información contacta con:
voluntariado@misionerascruzadasdelaiglesia.org |