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La comunidad de Misioneras Cruzadas de la Iglesia, en Pontevedra, además de la misión de la Casa de Espiritualidad, tenemos un proyecto muy sencillo de acogida a las mujeres emigrantes que llaman a nuestra puerta:
"Un pedazo de pan y una silla"
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Hasta el momento, son mujeres latinoamericanas que vienen con papeles para trabajar. Trabajan como empleadas domésticas o en el cuidado de niños o ancianos, aunque la mayoría de las veces realizan ambas tareas a la vez. Oscilan entre los 25 y 40 años, salvo alguna excepción. La mayoría de ellas están casadas y con hijos, de edades comprendidas entre meses y 20 años. Su nivel de estudios o de experiencia laboral es medio: algunas son enfermeras o profesoras; han trabajado como obreras, o han ejercido el pequeño comercio en sus países. Una de ellas tiene Derecho terminado.
Saben que la casa la tienen abierta, sobre todo los días de descanso. Los sábados por la tarde comienzan a llegar, cenan en la casa y pasan en ella el domingo: ese día desayunan, comen y meriendan. Además del espacio físico que las acoge, encuentran un ámbito de relaciones de afecto y confianza, al que ellas mismas contribuyen. Un espacio para compartir sus problemas, sus alegrías, sus experiencias personales; para ayudarse mutuamente; y para recibir orientación y apoyo en la resolución de los conflictos con quienes las contratan, la mayoría de las veces relacionados con sus derechos laborales.
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La acogida y la convivencia, ha dado paso al compartir la experiencia de fe y el caminar espiritual de cada una. Realidad un poco descuidada desde que llegaron a España, y que agradecen y reconocen es fundamental en sus vidas. Se han celebrado algunas eucaristías en la casa, en las que ellas han participado y han orado las unas por las otras. También las motivamos para que se incorporen a celebraciones en sus parroquias.
Habitualmente, y dado el espacio del que se dispone, pasan el fin de semana un grupo de nueve mujeres, las más asiduas, aunque el número de ellas puede variar según las circunstancias. En las fiestas importantes y en determinadas ocasiones: Navidad, Semana Santa, puentes, suelen acudir más.
Este proyecto de acogida ha abierto, en la comunidad, un espacio de diálogo y reflexión, para clarificar y aunar criterios: a quiénes se acoge, cómo, para qué, hasta dónde; qué implicación asume cada hermana, y qué colaboraciones o contactos se buscan. Los deseos son muchos, y grande es el desafío que nos plantea este proyecto de acoger a mujeres emigrantes, cuya situación de vida es muy dura. Vamos dando pasos y ensanchando el corazón. No siempre es fácil, pero Dios va adelante.
Sin la colaboración de algunas personas particulares y parroquias, y de otras entidades, la acogida y el apoyo que se están brindando serían impensables. Lo que nos motiva a todos es el interés por la persona, en este caso mujer y mujer emigrante.
Francisca Gutiérrez
Misionera Cruzada de la Iglesia
"Raiña da Paz"
Calle Matalobos 10
36143 Salcedo (Pontevedra)
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