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“El último Jesuita”, nueva novela histórica de Pedro Miguel Lamet, sj 7 junio 2011

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Publicado en Junio 4th, 2011 por trastevere

Portada el último jesuita web“La razón de fondo de la supresión de la Compañía de Jesús en el siglo XVIII, como de otras expulsiones y persecuciones que ha sufrido a lo largo de su historia, no es más que la de trabajar en las fronteras de la fe y la cultura y una independencia de criterio  que tiene su base en una especie de elan vital, en el despertar interior que consigue hombres muy independientes y libres, como Arrupe o Ellacuría”.

Madrid, 3 de junio de 2011 (Por Trastevere).- El escritor y jesuita Pedro Miguel Lamet vuelve a investigar capítulos de la historia de la Compañía de Jesús, en este caso con una apasionante y bien construida novela histórica en torno a la supresión de la orden en el siglo XVIII, por el papa Clemente XIV tras las presiones y conjuras políticas del rey Carlos III.

El último jesuita“, editada por la Esfera de los Libros,  transcurre entre  las historias paralelas y encontradas de dos hermanos,  hijos del secretario del Consejo de Estado de Carlos III, que viven la supresión de la Compañía y la expulsión de sus miembros -cinco mil religiosos- durante más de cuarenta años.

Por un lado, Mateo Fonseca, secretario personal  de Moiño (quien llegaría a ser el Conde de Floridablanca), que se ve inmerso en Roma en el proceso de supresión de los jesuitas por el papa Clemente XIV y el encarcelamiento de su superior general. Por el otro, Javier Fonseca, religioso jesuita, que sufre en su propia carne la expulsión de la Compañía de Jesús de España, el penoso viaje sin rumbo en los barcos preparados para la deportación, el destierro en Córcega y Bolonia, y finalmente, su llegada a Rusia acogidos por la Zarina Catalina, en el único lugar del mundo en el que logró sobrevivir la Compañía y desde el que resurgió después en Italia.

“Es la novela histórica más dramática, rigurosa y apasionante que he escrito”, confiesa el autor, que profundiza en las causas de aquella persecución, que en España -dice- “se realizó en un día y a golpe de bayoneta, salvo en el caso de Madrid que se inició el día anterior, por orden de Carlos III tras firmar Clemente XIV un “breve” (un decreto de menor valor que una bula) en el que decretaba la supresión de la Compañía de Jesús”.

La novela es apasionante, no sólo por la agilidad de la narración, sino también por la ingente tarea de investigación que ha realizado Lamet sobre aquel periodo histórico en multitud de archivos, para trabar una historia de injusticias, miedos, conspiraciones, lucha por el poder, celos y envidias. Una historia, en definitiva, de intrigas, intolerancia y ambiciones.

lamet retrato derecho web Sobre las causas, el escritor me explicó durante una entrevista para la Agencia Efe  que “son amplias y variadas y se produce en unos momentos en que la congregación estaba en el cenit de su apogeo en Roma y en el mundo”.

Por un lado “está detrás un problema político porque la Compañía tenía mucho poder desde el punto de vista cultural, no tanto económico como se ha dicho, sino de influencia en los confesionarios reales y en la nobleza, que generaba la envidia de otras congregaciones religiosas ydel  clero secular, también por su presencia en la mayoría de los despachos vaticanos”.

Otras causas fueron cuestiones teológicas como el jansenismo, la doctrina del tiranicidio expuesta por el padre Mariana,  la publicación de la novela “Fray Gerundio” del padre Isla y, sobre todo, las calumnias acerca de las reducciones jesuitas de América, principalmente en el Paraguay.

En realidad -afirma Lamet- la causa final  ”fue el miedo de Carlos III, al dar  crédito a los infundios y calumnias que se vertían sobre los jesuitas en el sentido de que tenían un ejército de esclavos en las reducciones de Paraguay preparado para invadir España y matarle”.

Los jesuitas, reconoce, también tuvieron culpa de que se llegase a esa situación “por el espíritu de cuerpo y el orgullo de sentirse mejor preparados, algo así como la aristocracia dentro de la Iglesia, un tema en que últimamente desde Arrupe se ha mejorado mucho al acercarse a los más pequeños y a los oprimidos, pero que entonces levantaba muchos recelos y envidias”.

A pesar de todas estas razones, Lamet sintetiza que  “la razón de fondo de ésta y otras expulsiones y persecuciones que ha sufrido la Compañía de Jesús a lo largo de su historia,  es la de trabajar en las fronteras de la fe y la cultura, y una independencia de criterio que tiene su base en una especie de elan vital, en el despertar interior que consigue hombres muy independientes y libres, como Arrupe o Ellacuría”. 

Algunos contenidos del libro sobre La Supresión de la Compañía (1773-1814)

  •      La Compañía de Jesús había sido ya suprimida en Portugal y Francia, cuando el rey Carlos III firma el decreto que entre el 1 y el 2 de abril de 1767 dio comienzo a la expulsión de los jesuitas de todos los dominios españoles. Las razones fueron muchas y variadas: políticas, sociales, religiosas y la excusa fue la acusación de instigar el motín de Esquilache (1766). 
  •      Al no ser admitidos por el Papa para recalar en los Estados Pontificios, y después de muchos esfuerzos diplomáticos, Córcega sería el primer destino de los 5.000 jesuitas  desterrados (3.000 de España y 2.000 de América y Filipinas). La isla de Córcega fue un verdadero campo de refugiados para ellos, pero allí logran organizar su vida comunitaria, el noviciado y los estudios. Aunque también hubo claudicaciones, deserciones, fugas y secularizaciones. 
  •      La estadía en Córcega se mantiene desde el verano de 1767 hasta el otoño de 1768, cuando vuelven a embarcarse hacia Génova y de ahí caminan a pie o en mula hasta varias ciudades de los Estados Pontificios: Ferrara, Bolonia, Imola, Faenza, Forli y Rímini. Entonces llegaría el peor desenlace: la supresión de la Orden. 
  •      Aunque Clemente XIII se resistió a las presiones que le pedían suprimir la Compañía, su fallecimiento propició un cónclave que eligió un Papa favorable a este fin. El breve de extinción, “Dominus ac redeptor”, fue firmado por el papa Clemente XIV el 16 de agosto de 1773 y se fue aplicando, sin dificultad, en todas partes, excepto Prusia y Rusia. 
  •      La Compañía de Jesús estuvo extinguida en la Iglesia durante cuarenta años (1773-1814) y fue restablecida en 1814 por Pío VII. Parte de los jesuitas sobrevivieron esos 40 años en Rusia, de donde brotaría la renacida Orden.

Paradojas de un período histórico, el del regalismo aplicado en este siglo XVIII  de manera extrema por Carlos III y los Borbones empeñados en hacer una iglesia nacional, mientras que los jesuitas estaban en el extremo contrario por su cuarto voto de obediencia al papa. Sin embargo,  es precisamente la Santa Sede, a través de un papa elegido para ese fin,  la que acaba con la compañia de Jesús.

La supresión, para Lamet, “llegaría a ser la consecuencia de una suma de circunstancias donde se mezclaron intereses económicos, sociales, rivalidades internas, y en definitiva, como siempre, las supremas razones políticas, que son las que al final manejan a su antojo los destinos de los pueblos. Los que más sufrieron las consecuencias de tan triste historia fueron sin duda los pobres guaraníes, como otros indios americanos, y la excelente labor de las reducciones abandonadas, donde ya crecía la hierba”. 

Y una conclusión que para el escritor  queda bastante clara en la novela y en la historia posterior: “Alguna impronta o impulso vital debió dejar San Ignacio de Loyola en su fundación, que surge probablemente de sus Ejercicios Espirituales, cuando  aquellos déspotas ilustrados pasaron a ser una página superada de la historia, mientras la Compañía de Jesús permanece hoy en tiempos difíciles viva e interpelante en su arriesgada y evangélica labor en las fronteras de la fe, la justicia y la cultura”.